Medidas antes que adjetivos
Cada ficha indica diámetro, altura, capacidad y peso en vacío. Así descartas en diez segundos lo que no encaja en tu armario bajo.
Cada ficha que publicamos pasa por el mismo recorrido: medir, probar en una cocina real, anotar el mantenimiento y decidir si merece quedarse. Estas son las etapas que seguimos desde que llega una pieza hasta que aparece en la web.
Semana 1
Revisamos las propuestas del mes y descartamos lo que no encaja en pisos con encimera corta o armario bajo. Un cazo de 28 cm de diámetro rara vez entra en esta lista, por muy bueno que sea.
Semana 2
Anotamos diámetro exterior, altura, peso en vacío y volumen útil. Comprobamos si la pieza se apila con otras de la misma serie y si el asa sobresale más de lo que conviene al cerrar la puerta del armario.
Semana 3
Cocinamos, guardamos y limpiamos con el producto en una cocina de 6 m². Aquí aparecen los detalles que no salen en el folleto: si la tapa gotea, si el plástico coge olor a legumbre o si el cepillo pierde cerdas con agua caliente.
Semana 4
Escribimos medidas, materiales, capacidad y notas de mantenimiento. Añadimos la alternativa económica y la versión más duradera cuando existen, para que puedas comparar sin abrir cinco pestañas.
Publicación
La ficha se coloca en su estancia y su tarea. Si en los meses siguientes detectamos un fallo repetido en el mismo lote, actualizamos el texto o la retiramos. No dejamos fichas antiguas con datos que ya no se sostienen.
Antes de publicar una ficha revisamos el hueco real donde va el producto: fondo de encimera, altura libre bajo el armario, ancho de puerta del fregadero. Si una cacerola no cabe en un fogón de 40 cm o una caja no entra en un estante de 30 cm de alto, lo decimos en la propia ficha.
Puedes ver el orden completo de publicación en solutions.html y escribirnos por dudas concretas desde contact.html.
Cada ficha indica diámetro, altura, capacidad y peso en vacío. Así descartas en diez segundos lo que no encaja en tu armario bajo.
Acero, plástico libre de BPA, silicona o madera: anotamos si va al lavavajillas, si pierde filo con el calor o si conviene secar antes de guardar.
Probamos si las piezas se sostienen en columna sin tambalearse y cuánto estante liberan al guardarlas una dentro de otra.
Cuando dos productos hacen lo mismo, señalamos qué se gana pagando más y qué se pierde al elegir la opción barata.
Agrupamos menaje y almacenaje según el espacio disponible: cocina de pasillo, armario de 60 cm o balcón con tendedero.
Añadimos piezas cada mes si aguantan uso diario y se limpian fácil. Lo que no cumple esos dos puntos, no entra.