Aquí queda registrado el orden en que revisamos, medimos y publicamos cada ficha: desde la primera medición sobre encimera hasta la nota de mantenimiento que acompaña al producto. Sin fechas inventadas ni promesas de lanzamiento.
Fase 01
Selección inicial
Antes de publicar nada, filtramos utensilios, organizadores y pequeños electrodomésticos que encajen en cocinas de menos de seis metros cuadrados. Descartamos piezas que solo funcionan en encimeras amplias o que exigen un armario profundo. Cada mes entran entre cuatro y seis referencias nuevas, y salen las que dejan de fabricarse.
Fase 02
Medición en cocina
Anotamos diámetro, altura, capacidad en litros y peso en vacío. Comprobamos si las cacerolas se apilan sin tambalearse, si las cajas transparentes aguantan una columna de tres alturas y si el mango de un cepillo cabe colgado en la puerta del fregadero. Si una medida no cuadra con lo que anuncia el fabricante, lo dejamos escrito en la ficha.
Fase 03
Materiales y limpieza
Probamos el lavado a mano, el contacto con detergente y el secado antes de guardar. Los plásticos libres de BPA y los aceros con fondo difusor pasan por la misma rutina. Cuando un material pierde firmeza con agua caliente o retiene olor, lo indicamos en las notas de mantenimiento en lugar de esconderlo.
Fase 04
Publicación de la ficha
Cada producto sale con su medida visible, su material, su capacidad y una versión más económica o más duradera cuando existe. También enlazamos la lista por presupuesto o por metro cuadrado a la que pertenece, para que puedas comparar sin abrir diez pestañas.
Fase 05
Revisión periódica
Pasados unos meses, releemos la ficha y actualizamos medidas o notas si el fabricante cambia el modelo. Si una pieza deja de estar disponible, la retiramos del catálogo en lugar de dejarla como relleno. Este paso es el que mantiene el catálogo útil para quien equipa un piso desde cero.
Antes de publicar un producto pasan varias manos: medimos, probamos en una cocina real de piso pequeño y anotamos lo que no funciona. Este es el recorrido habitual, de la primera consulta a la ficha final.
Revisamos qué falta en cocinas y armarios urbanos: un cazo que no quepa en el cajón, una caja que no aguante el peso, un cepillo que no llegue al rincón. Partimos de la tarea, no del producto.
Diámetro exterior, altura, capacidad en litros y peso en vacío. Comprobamos si apila, si cabe bajo una encimera de 60 cm y si el asa deja pasar la mano entre el fogón y la pared.
Lo llevamos a una cocina de uso diario. Anotamos cómo se comporta el fondo difusor, si la tapa de silicona se deforma con el vapor o si el plástico coge olor con legumbres.
Ponemos la versión económica al lado de la duradera: acero frente a aluminio, plástico libre de BPA frente a polipropileno estándar. Indicamos qué se gana y qué se pierde en cada salto.
Añadimos lo que el fabricante no siempre dice: si conviene lavar a mano, si el recambio se vende suelto, si el cierre pierde fuerza tras muchos ciclos o si la junta se puede sustituir.
La ficha sale con medidas visibles y se revisa cada mes. Si un lote cambia de acabado o desaparece del catálogo, lo retiramos en lugar de dejar datos antiguos colgados.
Si quieres ver el resultado de este proceso en fichas concretas, empieza por las soluciones por estancia o escríbenos desde la página de contacto si buscas una medida que no aparece.